40 piezas para vihuela de A. de Cabezón


Concierto en una
venta manchega
(Further Adventures
of Don Quixote, 
BBC 1995)
     Hace ya más de una década que comencé a interesarme por la obra de Antonio de Cabezón. Desde un principio me atrajo la posibilidad de interpretar su música en la vihuela, pues ello permitía ampliar significativamente el repertorio disponible para el instrumento. Fue así como comencé a estudiar las ediciones realizadas por Higinio Anglés y publicadas por el CSIC; más tarde, en 2011, profundicé en la publicación de Miguel Bernal Ripoll editada en Kassel por Bärenreiter. Ambos trabajos destacan por su calidad: el primero, por el enorme esfuerzo de revisar casi la totalidad de la obra de Cabezón (con excepción de la música transmitida por Venegas de Henestrosa); el segundo, por la precisión de su estudio y el especial cuidado dedicado a la clarificación de la musica ficta.

     Sin embargo, pese al valor indiscutible de estas ediciones, me llamó la atención el hecho de que ambas sustituyeran el sistema original de notación —la denominada “cifra nueva”, empleada tanto por Hernando de Cabezón como por Venegas de Henestrosa— por la notación moderna para piano en dos pentagramas. Esta opción editorial, si bien útil para difundir el repertorio renacentista hispánico entre intérpretes contemporáneos, me parecía alejarse del espíritu y de las prácticas interpretativas propias del organista burgalés.

     Del mismo modo, siempre me ha resultado llamativo observar a organistas y clavecinistas interpretar esta música recurriendo a atriles llenos de hojas de partituras, a menudo con la asistencia de un pasador de páginas. Nada más distante de la práctica renacentista, en la cual el intérprete rara vez debía pasar página, pues en un único pliego podían encontrarse una o varias piezas completas. La situación es comparable a que un guitarrista actual prefiera leer repertorio de vihuela en notación moderna en lugar de recurrir a la cifra original de la vihuela.

     A partir de estas reflexiones me pareció necesario volver a estudiar toda la obra directamente en las fuentes del Renacimiento: el volumen preparado por Hernando de Cabezón —quien publicó póstumamente la música de su padre— y la recopilación de Venegas de Henestrosa, que incluye piezas atribuidas a un “Antonio”, identificable sin duda con Antonio de Cabezón por la coincidencia exacta de ciertas composiciones que aparecen también en el libro de 1578.

     Las fuentes primarias empleadas son, en primer lugar, las Obras de música para tecla, arpa y vihuela de Antonio de Cabezón, publicadas por su hijo Hernando en Madrid en 1578, y en segundo lugar, el Libro de cifra nueva para tecla, harpa y vihuela de Luys Venegas de Henestrosa, impreso en Alcalá de Henares en 1557. Ambos volúmenes se conservan en la Biblioteca Nacional de España y están disponibles para consulta en la Biblioteca Digital Hispánica. Del libro de Cabezón se conservan once ejemplares, mientras que del de Venegas han llegado hasta nosotros únicamente dos.

     Esta publicación, 40 piezas para vihuela de A. de Cabezón, se presenta con una introducción en español e inglés y ofrece posteriormente cuarenta piezas escritas en tablatura para vihuela siguiendo el estilo de las cifras que usó en sus libros de vihuela, Miguel de Fuenllana.

     Para esto fue necesario aprender a leer la "cifra nueva" inventada por V. de Henestrosa como explico en la introducción de la edición que presento.

     Existe la idea de que la música de Cabezón está escrita un poco fuera de la época de la música de vihuela; esto se debe a que sus obras se publican más tarde, en 1557 y 1578. Sin embargo, esta conclusión es engañosa. La mayor parte de la música de Cabezón fue compuesta mucho antes, probablemente entre 1540 y 1550. Si lo comparamos con el libro Orphénica Lyra de Fuenllana, publicado en 1554, se aprecia que ambos repertorios son coetáneos.

     A continuación voy a poner cuatro ejemplos de las partituras del cuaderno. La primera es un Pangue Lingua. Es una pieza que se toca en vihuela con mayor naturalidad que la misma música escrita por los mismos vihuelistas. No cambia ninguna nota del original ni el tono original.




     La segunda pieza es un tiento del cuarto tono que bajé un tono para que la modalidad de la obra quedase más natural en la vihuela, practica seguida por los vihuelistas. 

     Es un tiento a cuatro voces complejo y con cromatismos, a pesar de la dificultad, no se ha cambiado nada y se puede tocar fácilmente y con muy bella sonoridad.

    


     
     A continuación presentaré la última pieza del Libro de Cabezón, titulada Dont vient cela, basada en una canción a cinco voces de C. de Sermisy que Cabezón adapta para cuatro voces. Según el autor, esta podría considerarse la obra más compleja del volumen, pues la sitúa al final del libro, siguiendo la costumbre de organizar las piezas en un orden de dificultad creciente y concluir con diferencias y composiciones de menor carga contrapuntística.

     Esta pieza emplea de manera destacada el recurso de las glosas. A pesar de su virtuosismo, resulta sorprendentemente idiomática y cómoda para las manos.




     Cerraré este apartado presentando la primera pieza que aparece en el tratado, correspondiente a los tres dúos para principiantes. Aunque se trata de las composiciones más sencillas de la colección, son también las que peor se adaptan a la vihuela. La razón es que no fueron concebidas como piezas musicales en sentido pleno, sino como pequeños ejercicios probablemente destinados a estudiantes de instrumentos de tecla.

     Como elemento de interés, cabe señalar que, además de ser dúos, funcionan en esencia como preludios. Con ello, Cabezón vuelve a demostrar su capacidad creativa al elaborar estas obras, anticipándose a una práctica compositiva que aún no estaba formalmente establecida. Es muy probable que en su época este tipo de preludios se interpretara de manera libre, dejando espacio a la inspiración y al ingenio del intérprete.


 




_________________


   En 2024 grabé un disco de vihuela de mano con 16 piezas de Antonio de Cabezón, seleccionadas de la colección de 40 piezas para vihuela que he presentado.

    El disco incluye dúos, seis Ave Marías, doce tientos, fabordones, diferencias y otras obras más. Próximamente subiré el CD a las plataformas de distribución digital e informaré de su publicación en este blog.